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Los desarrolladores claman contra los precios de los terrenos y no ven salida fácil a la baja rentabilidad. Auguran la llegada de los “acopiadores de stock”.

La baja rentabilidad, la escasez y el alto costo de los terrenos, la saturación del mercado, la inflación en los costos de la construcción debido a la inflación y la necesidad de crédito... Estos siguen siendo los problemas más urgentes que afligen a los desarrolladores inmobiliarios, según lo escuchado en las conferencias del Salón del Mercado Inmobiliario, que se llevó a cabo la semana pasada en La Rural. Hasta el punto de que se planteó lisa y llanamente la necesidad de un cambio de paradigma.

Eduardo Gutiérrez, presidente del Grupo Farallón, tiró la primera piedra: "El problema más grande que tenemos hoy es la falta de rentabilidad en la mayor parte de los emprendimientos, sobre todo por culpa del costo cada vez más alto de los terrenos. Si no se acomodan los precios, y si no bajan los costos de mano de obra, ya no hay negocio para nadie", argumentó con pesimismo.

Otro de los grandes desafíos que debatieron fue cómo tentar a los inversores para orientar su dinero hacia los desarrollos inmobiliarios, cuando, según se reconoció, las tasas de retorno que perciben son mucho más bajas que las ganancias que deja el mercado financiero.

En este sentido, Miguel Camps, presidente de Argencons, opinó que "la inseguridad jurídica lleva y seguirá llevando a que los inversores prefieran apostar por la construcción en otros países latinoamericanos, como Brasil (la "niña bonita de la región", la llamó), Perú, México y Panamá. Sin embargo, advirtió, autocrítico, que si la Argentina recibiera el 20% de las inversiones que está recibiendo Brasil, "no tendría cómo canalizar ese recurso".

En tanto, Issel Kiperszmid, titular de Dypsa, comparó el modelo imperante en la actualidad con el de los años 80, y lo definió lisa y llanamente de "ochentista" , por su inflación relativamente alta y la consecuente caída en la rentabilidad. Opinó que el escenario de la construcción se caracteriza en esta época por la presencia de emprendimientos de gran magnitud, pero en un marco en que la transferencia de los recursos se registra casi exclusivamente hacia el propietario de la tierra.

Además, el mentor de las torres Renoir aseguró que el mercado presenta en varios rubros signos claros de saturación , lo cual podría motivar que muchos emprendimientos en marcha no lleguen a ser absorbidos por la demanda. Puso el ejemplo de la cantidad de hoteles que se están construyendo, que representa un 8 % de la construcción total, cuando históricamente el porcentaje era de 1 a 1,5 % y agregó que algo parecido podría llegar ocurrir -aunque en rigor todavía no ocurre- con los shoppings y oficinas.

En este punto, Kiperszmid advirtió que, en un escenario donde es sumamente difícil el acceso al crédito hipotecario, y con baja rentabilidad para los desarrolladores, podría ocurrir que los mayores niveles de demanda se concentraran casi exclusivamente en las empresas que pueden absorber esta situación. "Tal vez, las empresas de flujo se transformarán o serán reemplazadas por empresas de stock , que son las que adquieren y sostienen activos esperando a que se revaloricen en el mediano plazo", vaticinó. Pero aclaró que en el país hay sólo una empresa de stock, que es IRSA, de modo que ese rol podría abrirse a firmas extranjeras interesadas en adquirir activos que generen renta.

Agregó que, ante este cambio de modelo, la figura del desarrollador también podría transformarse y convertirse en un acopiador de activos que preservará el stock de uno, dos o tres clientes.

Pero también apareció una cuota de optimismo cuando se planteó que el panorama actual es positivo para invertir en fideicomisos al costo , por ejemplo, en barrios ya consolidados como Las Cañitas, donde hay largas listas de espera para participar, a pesar del alto precio de los terrenos.

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